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domingo, 2 de noviembre de 2025

¡Que vivan los estudiantes!

Por Daniel Campione


Un dirigente estudiantil cordobés, de militancia comunista, jugo un papel relevante durante la guerra civil española, como propagandista de guerra y nexo entre los jóvenes argentinos e hispanos.


Guillermo Delgado nació en San Fernando del Valle, la capital de Catamarca. Se mudó a Córdoba a la hora de comenzar sus estudios universitarios. Inició allí los cursos de Medicina. Para cuando comenzó la guerra civil española llevaba varios años afiliado del Partido Comunista.


Un dirigente estudiantil cruza el océano.

Partió hacia España como representante de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC y la Federación Universitaria Argentina (FUA), en marzo de 1937.

Por su formación médica también tomó parte del grupo de facultativos que encabezaba el psiquiatra, también cordobés, Gregorio Bermann. Trabajó en estrecho contacto con otro psiquiatra del grupo, Bernardo Serebrinsky, con quien recorrió diversas ciudades de España.

En Madrid, el estudiante Delgado quedaría afectado a otras tareas. Participó en emisiones radiales del programa La voz de España, que se emitía de lunes a sábados a las 10 de la noche. La audición estaba dirigida tanto a la juventud hispana como a una audiencia latinoamericana.

También se une a una visita a Guadalajara del grupo teatral La Barraca, el mismo que había dirigido Federico García Lorca. Destinatarios prioritarios de ese viaje eran los soldados del reciente Ejército Popular de la República que en esa zona habían alcanzado un resonante triunfo frente a tropas fascistas italianas que intentaban tomar Madrid desde allí.

Delgado se convierte también en corresponsal para el periódico vespertino Córdoba. Sus temas eran la juventud y el estudiantado español y su actuación en el conflicto bélico. Destaca la valentía de los estudiantes, algunos de los cuales se convierten en jefes militares.

Entre sus escritos como corresponsal se recuerda en particular el titulado “España, escuela teórica y práctica de la juventud”, dedicado a los jóvenes argentinos. Se erige así en un propagandista de primera línea de la causa republicana.


Talentoso propagandista.

Esa labor es reconocida, unos meses después de su llegada a la península, con un cargo de alta responsabilidad en la Unión Federal de Estudiantes Hispanos (UFEH), central en la que es designado a cargo de la sección de propaganda, con rango de secretario.

También es puesto al frente de la organización de un congreso latinoamericano de estudiantes que tuvo lugar en Valencia.

El objetivo de los escritos de Delgado dirigidos al estudiantado argentino era estimular la solidaridad con España en lucha contra los golpistas. Y con una mira más amplia, orientar a los jóvenes a encarar una batalla contra el fascismo de alcance mundial Con ese encuadre, también predicaba el combate al gobierno fraudulento, anticomunista y represor que encabezaba el general Agustín P. Justo.

A finales de 1937 el dirigente cordobés se casa con una compañera de la lucha antifascista. La elegida es Sofía Poliak, también argentina, que representaba al Comité de Mujeres pro Huérfanos Españoles y había viajado al país ibérico en compañía de Delgado.

Entretanto en nuestro país el movimiento universitario comunista terminaba su cambio de orientación hacia el movimiento reformista, que hasta 1935 era rechazado por el comunismo, imbuido de la política de “clase contra clase”. El dirigente argentino, disciplinado militante, se ajusta a esta nueva línea.


Firme hasta el final.

A comienzos de 1938 y luego de la costosa derrota en Teruel, la causa republicana se hallaba en retroceso. Sin perjuicio de ello, la propaganda antifascista mantenía la predicción del triunfo final de la república.

En esas circunstancias desfavorables, el cordobés redacta otra de sus piezas periodísticas apreciadas. Nos referimos a “Cartas de España”. Allí presenta a los países fascistas como próximos a experimentar una crisis económica de tal magnitud que amenazaría la estabilidad de sus regímenes. Realiza un llamado a universitarios y trabajadores argentinos a no desalentarse y confiar en la futura victoria de los leales.

Sigue pregonando con convicción el triunfo de las fuerzas defensoras frente a la invasión fascista y estimula la conformación de nuevas instancias de solidaridad internacional contra las tropas ítalo-germanas y sus aliados reaccionarios del interior de España.

El dirigente estudiantil no se retiró de la península desde mucho antes del final de la contienda, como muchos otros. Permaneció allí mientras las fuerzas republicanas evolucionaban cada vez con mayor claridad hacia la derrota. Ni siquiera abandonó el país en octubre de 1938, cuando el gobierno de Juan Negrín intentó atraer simpatías internacionales mediante la evacuación de los voluntarios extranjeros.

Para inicios de 1939 todavía quedaban extranjeros entre las fuerzas republicanas, y entre ellos se contaban algunos argentinos, como Guillermo y su esposa. Ya camino a Francia ellos aún visitaron instituciones como los comedores infantiles de Barcelona. Se retiran bajo promesa de seguir la lucha por la república. Caída Barcelona Sofía logra llegar a Marsella, y embarcar hacia Buenos Aires.

Delgado en cambio permanece junto a los demás argentinos, que son internados en el campo de Saint Cyprien, ya en territorio francés. Allí se torna en corresponsal del diario argentino Crítica para informar sobre los padecimientos de los refugiados, los malos tratos de las autoridades francesas y la falta de atención de los funcionarios de la cancillería argentina., Éstos eran de simpatías más cercanas a los reaccionarios triunfantes que a los “rojos” derrotados.

Finalmente regresó a Argentina, donde siguió en los primeros tiempos con la denuncia de los maltratos a los republicanos prisioneros. Su nueva vida en el país incluyó el estudio de la abogacía, disciplina en la que se graduó. Y también la posterior separación de Sofía.

Miembro de la misión médica argentina, dirigente estudiantil y apasionado propagador de la causa republicana merece el recuerdo de sus compatriotas y de los republicanos españoles. Asimismo suscita aprecio la entrega y pertinacia con la que se esforzó en pro de la lucha antifascista, desde los primeros meses de la guerra hasta después de su final, en defensa de la causa de los refugiados.


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Hemos utilizado para la elaboración de esta nota, el Diccionario de Voluntarios de Argentina en la guerra civil española, de Jerónimo Borágina y el artículo “Guillermo Delgado: un estudiante cordobés en la Guerra Civil española”, de Diego Gerardo Naselli Macera, publicado en Revista Deodoro, Gaceta de crítica y cultura, Universidad Nacional de Córdoba Argentina, Noviembre de 2013, Año 4, n° 37.

Esta nota es resultado de la preparación de la columna del autor en el programa Memoria en rojo, amarillo y morado, a emitirse el 24/10/2024.


Enlace del artículo original: https://huelladelsur.ar/2024/10/22/que-vivan-los-estudiantes/

miércoles, 1 de octubre de 2014

Informar desde el frente: corresponsales de Crítica en la Guerra Civil española

Por Diego Naselli Macera
Licenciado en Historia
  
Desde los primeros meses de transcurrida la guerra en España, el periódico argentino Crítica dirigido por el empresario periodístico uruguayo Natalio Botana se posicionó a favor de la victoria de la República sobre el levantamiento rebelde y, a través de sus páginas, transmitió esa posición a sus miles de lectores principalmente bonaerenses. Si bien las primeras informaciones llegaban mediante agencias de noticias y el diario contrataba a diferentes escritores para redactar editoriales y columnas de opinión sobre el conflicto bélico, el director de Crítica tomó la decisión de enviar un corresponsal a la zona republicana para observar e informar directamente desde el frente de guerra y para ello primero se eligió al escritor de tendencia trotskista José Gabriel López Buisán, quien llegó a España a finales de 1936 para establecerse en Barcelona y recorrer el frente de Aragón. En la Ciudad Condal, José Gabriel intenta entrevistarse con el presidente de la Generalidad de Cataluña Lluís Companys y, en territorio controlado por los anarquistas, logra reunirse con Buenaventura Durruti, a quien acompaña al frente de guerra y se mezcla entre los milicianos de la Columna Aguiluchos.
Con el transcurrir del conflicto en España, la dirección del diario Crítica decide enviar a otro reconocido escritor como Cayetano Córdova Iturburu, quien pertenecía al plantel de periodistas del diario y estaba afiliado al partido comunista argentino desde 1934. El 15 de febrero de 1937, Córdova Iturburu como corresponsal de guerra para el diario Crítica parte desde el puerto de Buenos Aires en el barco Florida rumbo a Francia junto a otros argentinos que marchaban a España para ponerse al servicio del gobierno republicano. Ya durante el viaje por mar, Córdova Iturburu escribe artículos para Crítica donde trasmite su solidaridad con la causa gubernamental y su apoyo al pueblo español en lucha.
Córdova Iturburu con uniforme
de miliciano republicano
En marzo, el «Florida» hace puerto en Marsella y Córdova Iturburu junto a otros argentinos cruzan los Pirineos en dirección a Barcelona para reunirse con autoridades republicanas. En la capital catalana observa el desfile del Batallón de la Muerte comandando por el anarquista italo-argentino Cándido Testa y escribe para Crítica el artículo periodístico «Hacia el Ejército Popular». El próximo punto de su itinerario español fue Valencia donde Córdova Iturburu se entrevista con dirigentes políticos y militares como así también con milicianos, obreros y campesinos; y visita el Cuartel de Otumba para reunirse con prisioneros fascistas italianos apresados en la zona de Guadalajara.
Ya en Madrid, el corresponsal de Crítica se instala en el Palacio de Zabalburu, sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, y logra visitar acompañado por el general Walter y el comandante Gustavo Duran Guadalajara donde las tropas republicanas habían vencido a las tropas italianas del CTV. Para trasladarse por el frente madrileño al igual que al resto de los corresponsales extranjeros, Córdova Iturburu es conducido en un automóvil del Departamento de Prensa del gobierno republicano presenciando los bombardeos rebeldes sobre la ciudad y visitando el sector de trincheras controlado por el poeta holandés Jef Last. Sin embargo, para mediados de 1937 cruza a Francia para regresar a España como miembro integrante de la delegación argentina de escritores para participar del II Congreso de Intelectuales Antifascistas.


Mientras Córdova Iturburu regresaba a Buenos Aires, el subdirector de Crítica y periodista Eduardo Bedoya interrumpe su luna de miel en Francia para internarse en España llegando hasta Valencia con el objetivo de entrevistarse con el presidente del gobierno español Manuel Azaña. Esta entrevista con el presidente Azaña tenía la intensión de trasmitirle la necesidad de una intervención directa de la República española sobre la política argentina a través del nombramiento de un nuevo embajador que tome partido en las futuras elecciones presidenciales de nuestro país para conseguir el apoyo internacional de un gobierno sudamericano. Con la visita de Bedoya a España la dirección del diario Crítica mostraba abiertamente su decisión de apoyar la causa gubernamental en el conflicto bélico y de intervenir en la política argentina para conseguir la victoria de un partido o frente de partidos adherentes a la causa republicana española.
Con el desarrollo de la guerra en España y la paulatina derrota de la República, el diario Crítica continúa enviando corresponsales para mantener informado a sus lectores desde el mismo lugar del conflicto además de seguir manteniendo contacto con los principales líderes y políticos republicanos. Hacia mediados de 1938, el diario argentino envía a Barcelona al periodista Horacio Taborda, quien no solamente debía informar del conflicto bélico sino también reunirse con Lluís Companys y brindar conferencias sobre el apoyo del pueblo argentino a la causa gubernamental como la conferencias realizada en el Casal de la Cultura titulada “El sentido de la ayuda a España de la República Argentina” donde comenta sobre el arduo trabajo que el campesinado argentino está realizando para enviar al  pueblo español trigo, carne, azúcar, ropa y zapatos. Estos contactos entre periodistas de Crítica y destacados líderes republicanos permitió que en enero de 1939 el director del diario argentino Natalio Botana se reuniera en Buenos Aires con el exministro de la República Indalecio Prieto, quien había sido comisionado por el gobierno republicano para buscar apoyo internacional a la partida de refugiados españoles. A partir de ese momento, el diario Crítica comenzó una intensa campaña para ayudar y recibir a huérfanos e intelectuales españoles en Argentina que perduró incluso ya finalizado el conflicto bélico. El corresponsal del diario encargado de narrar los sucesos vividos por los refugiados españoles en los campos de concentración franceses fue Guillermo Delgado, estudiante y representante de la Federación Universitaria Argentina, que permaneció junto a otros combatientes argentinos hasta su repatriación. La campaña a favor del viaje de refugiados a Argentina se vio consumado por la llegada del vapor Massilia que tenía entre sus pasajeros a cientos de intelectuales españoles que se establecieron en nuestro país.

Natalio Botana, director del
diario Crítica
La guerra civil española fue un acontecimiento por el cual la dirección del diario Crítica decidió tomar partido y trasmitirlo a sus lectores y, como lo expreso Helvio Botana: “Mi padre convirtió la guerra española en un problema argentino, pues así se lo tomó... Por influjo de Crítica nuestra población tomó partido en pro o en contra de Franco. Así fue, en toda la República una beligerancia polémica nos invadió. Y como en toda guerra, hubo hechos notables y ridículos; abnegados y aprovechados. El “no te metas” desapareció. La Argentina vibró y se vivió pasionalmente un suceso que fue nuestro”.




jueves, 28 de agosto de 2014

Cordobeses en la Guerra Civil Española

A pocos meses de producirse el levantamiento militar contra el gobierno de la República española, una importante cantidad de voluntarios extranjeros viajó para enrolarse en las milicias, brigadas y unidades pertenecientes al bando republicano, además de participar en agrupaciones civiles, juveniles, sindicales, universitarias y sanitarias.

Por Diego Naselli Macera (*) - Exclusivo para Comercio y Justicia

Entre estos extranjeros se contaba un gran número de latinoamericanos provenientes de Cuba, México y Argentina que llegaban a través de la frontera francesa.

Con documentos y pasaportes falsificados, muchos argentinos pudieron sortear el estricto control de los guardias fronterizos franceses para ingresar en territorio republicano y apoyar al gobierno en su enfrentamiento contra el levantamiento rebelde. Entre estos voluntarios argentinos se contaba un destacado número de cordobeses que se marchaban de nuestra provincia para luchar a favor de la legalidad gubernamental y contra el fascismo internacional.

Capitán José María Frontera
Uno de ellos fue el ex capitán del Ejército Argentino José María Frontera, quien llegó a España a principios de 1937 y se convirtió en consultor militar de José Miaja, general republicano y encargado de la defensa de Madrid, además de participar activamente en el sector de Guadalajara y en otros frentes de guerra. Afiliado al Partido Comunista Argentino (PCA), el capitán Frontera había dirigido un movimiento contra el presidente argentino general Agustín P. Justo en 1933 y, debido a su fuerte compromiso en la lucha contra el autoritarismo y el fascismo, fue reclutado por un destacado miembro del PCA, Carlos Dujovne, en Córdoba, para viajar a España y permanecer casi un año participando del recientemente conformado Ejército Popular.

Otro de los reclutados en Córdoba fue el estudiante de medicina Luis Corach, quien una vez en España se enroló en las Brigadas Internacionales y luchó por la República hasta que los brigadistas debieron marcharse de Barcelona. De regreso en Argentina, Corach se convirtió en tisiólogo y sanitarista, llegando a ocupar la dirección técnica del Hospital de Clínicas dependiente de la Universidad de Buenos Aires, en 1964.

También viajó a España a inicios de 1937 el médico psiquiatra Gregorio Bermann, quien había sido destituido de su cátedra en la Universidad Nacional de Córdoba por su solidaridad con el psicólogo Aníbal Ponce, expulsado del ámbito universitario por su adhesión al comunismo.

Médico Gregorio Bermann
Para ayudar a los combatientes republicanos, Bermann, acompañado por los médicos cordobeses Bernardo Serebrinsky y David Ostrovsky, organizan la Misión Médica Argentina que se instaló en el Hospital de Chamartín de La Rosa, en Madrid, para atender a pacientes con neurosis de guerra. Además, el médico psiquiatra mantuvo contacto con importantes líderes republicanos como Francisco Largo Caballero, José Miaja, Dolores Ibárruri -“La Pasionaria”-, entre otros, y brindó conferencias sobre psiquiatría a médicos, maestros y estudiantes españoles, hasta que decidió regresar a Córdoba a principios de 1938 luego de un recorrido por centros psiquiátricos de Suiza, Bélgica, Francia e Inglaterra para dar conferencias y entrevistas con el objetivo de pregonar la causa republicana.

Entre los integrantes de la Misión Médica también se encontraba Guillermo Delgado, un estudiante universitario cordobés que llega a España representando a la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y a la Federación Universitaria Argentina (FUA).

Inmediatamente Delgado se pone en contacto con la juventud y el estudiantado españoles incorporándose como secretario de propaganda en el comité ejecutivo de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos (UFEH) y, mientras participaba en la organización de un congreso latinoamericano de estudiantes a realizarse en Valencia, escribía extensos artículos para los periódicos Córdoba y Crítica. El cordobés fue uno de los últimos argentinos en retirarse de España y acompañó a sus compatriotas cuando éstos fueron internados en el campo de concentración francés de Saint Cyprien.

Fanny y Bernardo Edelman
Entre las mujeres voluntarias se encontraba la militante comunista nacida en San Francisco (Córdoba) Fanny Jabcovsky –conocida como Fanny Edelman-, quien junto a su esposo, Bernardo Edelman, arribaron a España en septiembre de 1937. Determinados a apoyar la República en su lucha contra los generales golpistas, Bernardo Edelman se convirtió en corresponsal del periódico argentino La Nueva España e ingresó a la Juventud Socialista Unificada (JSU), mientras Fanny Edelman pasaba a formar parte del Socorro Rojo Internacional (SRI) como enfermera, en Madrid. Luego ambos se trasladan a Barcelona para realizar diferentes actividades en la retaguardia republicana, hasta que regresaron a Argentina en mayo de 1938, desde donde continuaron trabajando para ayudar al pueblo español.





El “comandante Ortiz”
Benigno Mochkofsky alías
"Comandante Ortiz"
Sin embargo, el cordobés que más se destacó en el conflicto español fue Benigno Mochkofsky, un obrero y delegado de la Internacional Comunista que combatió para el bando republicano bajo el seudónimo de «Comandante Ortiz». Estuvo en España desde 1934 como integrante del SRI y, apenas iniciada la Guerra Civil, se incorporó al 5º Regimiento como comandante y participó activamente en la conformación del Batallón Thaelmann, ingresando al Ejército Popular para comandar la XXIV Brigada. Siempre al frente de su tropa, el Comandante Ortiz participó en la defensa de Madrid y combatió en Talavera de la Reina, Toledo, Jarama, Brunete y el Ebro hasta la caída definitiva de Cataluña. Con la derrota de la República, Mochkofsky junto con otros argentinos debió cruzar los Pirineos hacia Francia, donde fueron internados en Saint Cyprien. Liberado del campo de concentración, regresó a Argentina en 1940 para trabajar como obrero metalúrgico, pero fue encarcelado junto a otros 250 militantes comunistas en la isla Martín García, entre 1944 y 1945.

Estos voluntarios cordobeses que marcharon a luchar por la República española lo hicieron a partir de su fuerte compromiso antifascista y para defender al pueblo de la rebelión militar. Pero no fueron los únicos: también marcharon desde esta provincia otros republicanos, comunistas, socialistas y anarquistas que vieron en España la necesidad de detener el avance del fascismo y el autoritarismo que luego conduciría a la Segunda Guerra Mundial. Es por ello que, a casi 75 años del fin de la Guerra Civil española, es importante rescatar a estos luchadores de la libertad.

* Licenciado en Historia. Ex docente de la cátedra de Historia Antigua de la Escuela de Historia de la UNC.

Publicado en COMERCIO y JUSTICIA: http://comercioyjusticia.info/blog/opinion/cordobeses-en-la-guerra-civil-espanola/

Guillermo Delgado: un estudiante cordobés en la Guerra Civil española

Por Diego Gerardo Naselli Macera
Profesor en Historia

Como miembro integrante de la Misión Médica Argentina también llega a Marsella a principios de marzo de 1937 el estudiante universitario cordobés Guillermo Delgado, quien parte de Buenos Aires como representante de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y delegado de la Federación Universitaria Argentina (FUA). A España Delgado ingresa como estudiante de medicina y en Barcelona participa de una concentración juvenil organizada por la Federación de Estudiantes Catalanes (FNEC), para luego en Valencia concurrir junto al médico Gregorio Bermann y otros argentinos a una reunión con el jefe de gobierno republicano Francisco Largo Caballero. Ya en Madrid, Delgado asiste al funeral público de Rafael Jiménez Carrasco, comandante del primer Cuerpo de ejército, estudiante de Ciencias Exactas, presidente de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos (UFEH), que había muerto en un accidente automovilístico cuando visitaba el frente de El Escorial, y se une al grupo universitario de teatro «La Barraca» para realizar una gira por el sector de Guadalajara visitando a los soldados del recientemente formado Ejército Popular que habían obtenido la victoria frente a las tropas fascistas italianas. Nuevamente en la capital española, el estudiante cordobés participa de trasmisiones radiales del programa «La voz de España» emitido para Argentina de lunes a sábados a las diez de la noche dirigidas tanto a la juventud hispana como a la audiencia latinoamericana.
En España, Delgado se convierte en corresponsal para el periódico vespertino Córdoba donde escribe sobre la juventud y el estudiantado español en el conflicto bélico; siendo el primero de los artículos publicados una carta enviada al presidente de la FUA donde detalla sus primeras observaciones al mes de estancia en territorio republicano y  destaca la intervención heroica de los estudiantes en el frente desde los inicios del conflicto convirtiéndose por su arrojo y valentía en líderes militares.

La juventud en la guerra
Si bien Delgado había llegado a Madrid como integrante de la Misión Médica Argentina dirigida por Bermann, inmediatamente comienza a participar en congresos estudiantiles y se relaciona con el movimiento de las juventudes españolas. A pocos meses de su estancia en España, el estudiante cordobés se incorpora como secretario de propaganda en el comité ejecutivo de la UFEH además de encargársele la organización de un congreso latinoamericano de estudiantes a realizarse en Valencia. Dentro de estas actividades, Delgado escribe un extenso artículo titulado «España, escuela teórica y práctica de la juventud» para el periódico Córdoba dirigido especialmente a los estudiantes argentinos y que se divide en cinco parte.
Dirigido a la audiencia culta y combativa del movimiento reformista universitario cordobés, el extenso artículo de Delgado tiene la finalidad de unir a los estudiantes universitarios en apoyo y solidaridad de la República española en su lucha contra la rebelión militar pero también incentivar a la conformación de un frente universitario que aglutine a los más de 30.000 estudiantes de las universidades nacionales argentinas, contra el fascismo internacional y el gobierno conservador y autoritario del presidente argentino Agustín P. Justo y sus representantes provinciales.

El último año de la guerra
Mientras en Barcelona a finales de 1937, Delgado contrae matrimonio con la estudiante argentina Sofía Poliak, quien se encontraba en España como representante del Comité de Mujeres pro Huérfanos Españoles; el Gobierno republicano organizaba, preparaba e iniciaba la ofensiva sobre Teruel para distraer a las tropas rebeldes del Frente Norte y aliviar la presión sobre Madrid; y en Argentina los jóvenes comunistas abandonan su postura contraria a la reforma universitaria incorporándose a la FUA e intentando organizar un Frente Popular de la juventud para participar juntos en manifestaciones, congresos y actos solidarios y lograr unir a las masas en contra del fascismo tanto local como internacional. Pero a principios de 1938, los republicanos pierden Teruel debido a las presiones de las fuerzas rebeldes sobre el Frente de Aragón, provocando importantes pérdidas en el Ejército Popular y una disputa entre los líderes comunistas; además de intensificar los bombardeos por parte de aviones italianos sobre Barcelona.
En este nuevo contexto bélico, Delgado redacta el artículo «Cartas de España» y, aunque la República se encontraba retrocediendo en varios frentes, presenta a los países fascistas pronto a caer en una crisis económica que podría terminar con sus regímenes por lo que realiza un llamado a sus compañeros universitarios y el proletariado argentino a no desalentarse por las noticias adversas y tener fe en una futura victoria gubernamental. Convencido de la victoria republicana, Delgado solicita a su audiencia la unión de las fuerzas trabajadoras y las intelectuales argentinas como había sucedido en España para mediante la solidaridad internacional luchar contra el imperialismo fascista y la invasión ítalo-germana.
Mientras desde España Delgado arengaba a la juventud argentina a unificarse y organizarse, la Federación Universitaria Argentina intensificaba sus actividades a favor de la causa republicana. En 1938, la FUA se incorporó a la organización Jóvenes Amigos de España Leal donde también participaban radicales, socialistas y evangelistas, además de enviar representantes al Congreso contra el Racismo, Antisemitismo y Fascismo realizado en Buenos Aires y el Congreso Mundial de Estudiantes por la Paz y contra la Guerra en Nueva York. También, los universitarios participaron de actos solidarios realizados por la Federación de Organismos de Ayuda a la República Española (FOARE), organizaron campañas para recaudar fondos para el Gobierno republicano y los huérfanos y realizaron un importante acto público en la plaza San Martín de Buenos Aires disuelto por la policía. En cuanto a la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), presentó públicamente sus quejas ante el posible arribo a la provincia de una escuadra de aviones italianos, organizó actos en el teatro Rivera Indarte contra el fascismo y el nazismo e incluso sus integrantes llegaron a enfrentarse varias veces con la policía y grupos fascistas dejando como saldo varios heridos y lesionados. Sin embargo, la República española no podía recuperarse de la derrota sufrida en el Frente de Aragón a principios de 1938 e intentaba detener el avance de los rebeldes organizando la ofensiva del Ebro que comenzaría a mediados del mismo año con las tropas republicanas que quedaban en la aislada Cataluña al mando del comandante Juan Modesto. Decidido a realizar los últimos esfuerzos para conseguir la ayuda de la Sociedad de Naciones, el Gobierno republicano organiza la retirada de las Brigadas Internacionales en plena batalla del Ebro que comienzan a marcharse de España en septiembre de 1938 pero, a finales de ese mismo mes, los gobiernos de Francia e Inglaterra firman el Acuerdo de Múnich con la Alemania nazi que le permite a Hitler la anexión de parte de Checoslovaquia y vaticinaba el abandono definitivo de los republicanos por las democracias occidentales. Aunque los propagandistas leales trasmitían una posible victoria republicana, la derrota del Gobierno español por los rebeldes para ese momento ya era inminente.

Para inicios de 1939 todavía quedaban extranjeros entre las fuerzas republicanas que paulatinamente abandonaban España, entre los que se contaban varios argentinos como Benigno Mochkofsky alías «Comandante Ortiz», el estudiante Guillermo Delgado y su esposa Sofía Delgado, quienes visitan distintas instituciones de beneficencia antes de cruzar a Francia como los Comedores Infantiles de Barcelona donde prometen continuar luchando por la causa gubernamental y especialmente por los niños desde su país de origen. A finales de enero de 1939, Barcelona es capturada por las fuerzas rebeldes iniciándose una intensa marcha de refugiados hacía la frontera francesa y, mientras Sofía Delgado logra llegar a Marsella y embarcar en el buque Alsina para Buenos Aires, Guillermo Delgado permanece junto a los demás argentinos que son internados en el campo de concentración de Saint Cyprien (Francia) para informar y denunciar como corresponsal del periódico argentino Crítica sobre las penurias sufridas por los refugiados, el mal trato impartido por las autoridades francesas y la desatención de los funcionarios de la Cancillería argentina a los combatientes de la lucha contra el fascismo en España.

Publicado en: Revista DEODORO, Gaceta de crítica y cultura, Universidad Nacional de Córdoba Argentina, Noviembre de 2013, Año 4, n° 37, ISSN: 1853-2349.

Link: http://www.unc.edu.ar/institucional/perfil/editorial/deodoro/2013/numero37